La historia de la piel en Ubrique no se entiende sin mirar hacia otros lugares donde este oficio también ha dejado una huella profunda. Es el caso de Igualada, ciudad catalana con una larga tradición curtidora que, durante generaciones, ha sido clave en el proceso previo al trabajo artesanal que se realiza en Ubrique. De sus tenerías han salido pieles que, ya transformadas, han cobrado forma y vida en manos ubriqueñas.
Este vínculo ha dado lugar a un hermanamiento que se pondrá en valor y se honrará en la III Edición de la Feria Bajo la Piel de Ubrique. Es el reconocimiento de una historia compartida de dos territorios unidos por el conocimiento, el esfuerzo y la pasión por un mismo oficio. En Ubrique se curtió la piel hasta finales de los años 50, a la vez que en Igualada se perfeccionaba el arte del curtido. La conexión entre pueblos nace con la finalización de esta actividad en nuestro pueblo. Igualada siguió con esta tarea, mientras que en Ubrique se desarrollaba una maestría única en la creación de piezas que hoy son símbolo de nuestra calidad y tradición.
Desde la exposición permanente Manos y Magia en la Piel (conocida como Museo de la Piel) queremos poner en valor esta conexión, invitando a quienes nos visitan a descubrir cómo el trabajo conjunto, aunque separado por la distancia, ha dado forma a una identidad común. Un lazo que sigue vivo y que, como el propio oficio, continúa evolucionando sin perder sus raíces.



